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"Ser negro no debería ser una sentencia de muerte" ¿Y ser palestino sí?

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Sábado 30 de mayo de 2020 (HAARETZ)

¿Viste a los policías estadounidenses? ¿Viste cómo ahogaron a George Floyd en Minneapolis? ¿Viste al oficial Derek Chauvin arrodillado, con su rodilla sobre el cuello de Floyd rogando por su vida hasta que murió cinco minutos después? Qué fuerzas policiales tan racistas tienen en Estados Unidos, ¿verdad? ¡Qué brutalidad!. Ahora Minneapolis está sumida en una revuelta popular después de que un ciudadano negro fuera abatido simplemente por su color de piel. El alcalde ya se ha disculpado oficialmente, los cuatros oficiales de policía ya han sido despedidos y Chauvin ha sido acusado de homicidio. Estados Unidos es un lugar hostil para los negros y su policía es racista.

Unos días después de lo sucedido en Minneapolis, el sábado por la mañana, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, Eyad Hallaq, un hombre padecedor de TEA (Transtorno del Espectro Autista), se dirigía al Centro Elwyn para personas discapacitadas. Los oficiales de la Policía de Fronteras creyeron que sostenía un arma y le pidieron que se detuviera. Eyad, por miedo salió corriendo y la Policía le asesinó a tiros por la espalda. Obviamente no había ningún arma.

La Policía de Fronteras, la más cruel de todas las unidades, no conoce otra forma de vencer a un palestino autista que huye que no sea a base de tiros. Le asestaron 10 tiros por la espalda, Hallaq murió en el acto. Ese es su modus operandi, para ello han sido entrenados. Las Fuerzas de Defensa de Israel y la Policía de Fronteras tienen una debilidad especial por los discapacitados. Ante el más mínimo movimiento o sonido incorrecto son asesinados brutalmente.

En otra ciudad de Palestina, Hebron, en marzo de 2018, los soldados israelíes mataron a Mohammad Jabari, de 24 años. Era mudo y poseía una grave enfermedad mental. Sus vecinos le llamadan Aha-Aha dado que eran las únicas sílabas que podía pronunciar. Fue asesinado delante de un colegio de niñas, alegando que estaba tirando piedras. Otro joven llamado Mohammad Habali tenía una enfermedad mental y solía caminar jugando con un palo. Los soldados israelíes le ejecutaron disparándole en la cabeza desde una distancia de 80 metros. Sucedió en diciembre de 2018 frente al restaurante Sabah en Tul Karm, justo después de las 2 A.M. En este vídeo grabado por cámaras de seguridad se pueden ver las imágenes: https://www.youtube.com/watch?time_continue=116&v=-FFdBe5RE8Q&feature=emb_title

Dos años antes, el ejército mató a Arif Jaradat, de 23 años y con discapacidad mental, en la ciudad de Sa'ir. Cada vez que soldados, les gritaba en árabe: "No mi hermano Mohammed". Quería decir: "No te lleves a mi hermano Mohammed". Mohammed, el hermano mayor de Arif, fue secuestrado de su casa y arrestado al menos cinco veces por soldados justos en frente de él. El día que murió Arif, lo oyeron gritar su grito habitual a los soldados. "Es discapacitado, no le dispares", gritó alguien con seguridad a los soldados, pero no les importa.

Ninguna de estas desafortunadas personas con discapacidad mental estaba poniendo en peligro a los soldados o al personal de la Policía de Fronteras. El autista Hallaq tampoco estaba poniendo en peligro a nadie. Los agentes de la Policía de Fronteras le dispararon porque así es como hacen las cosas. Lo hicieron porque era palestino y porque el fuego vivo es la primera opción preferida de las fuerzas de ocupación.

La policía fronteriza no es menos brutal o racista que la policía de los Estados Unidos. Allí, disparan a los negros, cuya sangre es barata, y en Israel disparan a los palestinos, cuya sangre es aún más barata. Pero aquí, el asesinato nos pone a dormir; allí despierta protesta. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, que resultó ser judío, se disculpó rápidamente con la comunidad negra de su ciudad. "Ser negro en Estados Unidos no debería ser una sentencia de muerte", dijo. Tampoco ser palestino debería ser una sentencia de muerte, pero ningún alcalde judío israelí dijo algo así. El oficial de policía que ahogó a Floyd hasta la muerte fue acusado de asesinato en tercer grado, sus colegas fueron despedidos. En Israel, el departamento del Ministerio de Justicia que investiga la mala conducta policial está investigando al oficial que disparó a Hallaq. El final, como en todos los demás casos como este, es conocido.

 

Gideon LEVY

 

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