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Organizaciones religiosas instan a la administración de Biden a trabajar por la paz en Israel y Palestina

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FUENTE: American Friends Service Committee (afsc.org)

El 14 de diciembre de 2020, 17 iglesias y agencias cristianas de EE.UU., incluido el Comité de Servicio de los Amigos Estadounidenses, enviaron una carta a la administración entrante de Biden en la que describían las áreas de esperanza y preocupación con respecto a la situación en Israel / Palestina e instaban a la administración de Biden a tomar medidas para trabajar por la paz y la justicia.

La carta señala que “en los últimos cuatro años, la política de Estados Unidos ha adoptado directrices que han alejado a Estados Unidos de muchos de sus socios internacionales y ha apoyado la profundización de la ocupación de Israel mientras socavaba los esfuerzos realizados a largo plazo para lograr una paz justa y duradera. Si Estados Unidos continúa comprometido con el logro de la paz por medio de la justicia en Israel y Palestina, es necesario llevar a cabo un cambio inmediato en la política y el enfoque tan pronto como su administración entre en funciones".

Específicamente, la carta pide a la administración entrante de Biden que trabaje en las siguientes seis áreas con la finalidad de:

1. Asegurar que todas las partes sean respetadas e incluidas en las negociaciones hacia una paz justa y duradera basada en el derecho internacional;
2. Reafirmar la posición de Estados Unidos de que los asentamientos son ilegales según el derecho internacional y tomar medidas para garantizar que cualquier construcción y crecimiento de asentamientos israelíes adicionales tengan consecuencias políticas;
3. Reanudar la financiación de la Autoridad Palestina, la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA) y otros agentes humanitarios y de las Naciones Unidas que trabajan en Cisjordania y Gaza;
4. Garantizar la rendición de cuentas;
5. Reiterar la posición de Estados Unidos de que los territorios controlados por Israel como resultado de la guerra de 1967, incluyendo Jerusalén Este y los Altos del Golán, son territorios ocupados sujetos al derecho internacional y no son partes reconocidas de Israel; y
6. Clarificar que la crítica a Israel, incluido el apoyo a acciones de boicot, desinversión y sanciones, es una expresión protegida y legítima.

El CONTENIDO COMPLETO de la carta se puede leer a continuación.

Estimado presidente electo Biden:
Felicitaciones por su elección para ser el próximo presidente de los Estados Unidos. Esperamos trabajar con su administración durante los próximos cuatro años mientras todos nos esforzamos por lograr una mayor justicia y reconciliación en los Estados Unidos y el mundo.

Nos dirigimos a Vd. en calidad de iglesias y organizaciones cristianas en un momento en el que los cristianos de todo el mundo se preparan para celebrar el nacimiento de Jesús, el príncipe de la paz. Si bien la atención se centra en la “pequeña ciudad de Belén”, la comunidad cristiana en Israel / Palestina continúa padeciendo como resultado de la ocupación en curso. A medida que los cristianos palestinos continúan emigrando, nos enfrentamos a la perspectiva real de que la supervivencia de la presencia cristiana originaria en Tierra Santa pronto pueda estar en peligro de desaparición. Al garantizar que el gobierno de los EE.UU. apoya firmemente la paz y la justicia para todos en la región, su administración puede ayudar a garantizar que la comunidad cristiana, junto con todos en Tierra Santa, pueda florecer.

Muchos de nosotros tenemos presencia en Israel y el Territorio Palestino ocupado o trabajamos en estrecha colaboración con socios y organizaciones palestinas e israelíes y nuestra preocupación surge de esta experiencia directa con los más afectados por la ocupación y el conflicto en curso. Durante los últimos cuatro años, la política estadounidense ha adoptado directrices que han alejado a Estados Unidos de muchos de sus socios internacionales y ha apoyado la profundización de la ocupación de Israel al tiempo que socavaba los esfuerzos realizados a largo plazo para lograr una paz justa y duradera. Si Estados Unidos continúa comprometido con el logro de la paz por medio de la justicia en Israel y Palestina, es necesario llevar a cabo un cambio inmediato de política y enfoque tan pronto como su administración entre en funciones.

Pero revocar los cambios de política realizados por la administración Trump no será suficiente. Han pasado casi 30 años desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo y los cambios producidos sobre el terreno indican que volver simplemente a los modelos de establecimiento de la paz del pasado no funcionará. En el futuro, esperamos que su administración invierta en nuevos enfoques que construyan un futuro en el que se terminen las violaciones de derechos humanos y haya igualdad entre palestinos e israelíes.

Con ese fin, solicitamos que su administración trabaje para:
1. Asegurar que todas las partes sean respetadas e incluidas en las negociaciones hacia una paz justa y duradera basada en el derecho internacional
Esto significa volver a comprometerse con la Autoridad Palestina y permitir la reapertura de las oficinas de representación palestina en los Estados Unidos, así como del Consulado de los Estados Unidos en Jerusalén Este y garantizar así el acceso sin obstáculos a los servicios consulares para los palestinos. Sin un compromiso directo y respetuoso con los palestinos, no puede surgir cambio significativo alguno.
En el futuro, y además del compromiso con la Autoridad Palestina, Estados Unidos, junto con la participación plena e igualitaria del resto de los miembros del Cuarteto de Oriente Medio (Naciones Unidas, la Unión Europea y Rusia), debería seguir una política que fomente la reconciliación política palestina y que deje espacio para la inclusión de los partidos políticos palestinos y las facciones que hasta ahora han sido excluidas o marginadas del espacio político y de las negociaciones, partidos que deben ser incorporados si se quiere lograr la paz. Esto debe ocurrir en este conflicto tal cual ha ocurrido en otros conflictos que se han llevado a buen término, sacando en conclusión que los grupos que pueden convertirse en saboteadores y que ejercen una influencia significativa deben poder participar y unirse a la mesa de negociaciones si realmente se pretende llegar a la paz.

2. Reafirmar la posición de Estados Unidos de que los asentamientos son ilegales según el derecho internacional y tomar medidas para garantizar que cualquier construcción y crecimiento de asentamientos israelíes adicionales tenga consecuencias políticas
En 2019, la administración Trump declaró que ya no consideraba ilegales los asentamientos israelíes en Cisjordania ni las violaciones del derecho internacional. Pedimos que su administración reitere su compromiso con el derecho internacional dejando en claro que la política estadounidense no reconoce los asentamientos israelíes ilegales. También pedimos que su administración deje claro que la construcción y el crecimiento de asentamientos no son aceptados por Estados Unidos imponiendo consecuencias al gobierno israelí por las futuras actividades de asentamiento que autorice o emprenda.

3. Reanudar la financiación a la Autoridad Palestina, la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas y otros agentes humanitarios y de la ONU que trabajan en Cisjordania y Gaza
La administración Trump recortó todos los fondos a la Autoridad Palestina, la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA) y a otros actores humanitarios y de la ONU que operan en Cisjordania y Gaza. Este dinero estaba destinado a financiar la educación, la salud, la medicina y otros servicios básicos para los palestinos. En las últimas semanas, UNRWA, uno de los proveedores de atención médica más grandes de Gaza, se ha quedado sin fondos en un momento en que el COVID-19 se está extendiendo rápidamente por la zona. Su gobierno debe poner fin a esta descarada politización de la ayuda. Se necesita una acción inmediata para restaurar la asistencia vital y necesaria para la supervivencia. Esta reanudación de la financiación de la UNRWA debería ir acompañada de una afirmación clara de la situación de más de 5 millones de refugiados palestinos registrados y de la inaceptabilidad de la denegación de sus derechos en virtud de la resolución 194. Al margen de la UNRWA, instamos a su administración a trabajar con los líderes del Congreso para garantizar la asignación de fondos a programas humanitarios en Cisjordania y Gaza.

4. Garantizar la rendición de cuentas
Israel sigue siendo el mayor receptor de ayuda exterior de Estados Unidos, recibiendo aproximadamente 3,8 mil millones de dólares en ayuda militar cada año. Esta financiación ayuda al gobierno de Israel a mantener la ocupación de los territorios palestinos, lo que convierte a Estados Unidos en cómplice de la detención israelí de niños palestinos en cárceles militares, la represión violenta de manifestantes pacíficos y la demolición de hogares y comunidades palestinas. También apoya la fabricación de armas y el comercio de exportación de Israel, que se encuentra en su nivel más alto en la historia del país y se encuentra entre los mayores exportadores de armas del mundo.
Pedimos que su administración responda a las preocupaciones planteadas en leyes como HR 2407 y en las cartas de Estimados Colegas enviadas durante el último año al Secretario de Estado Pompeo que solicitan la rendición de cuentas por parte de Israel por los abusos cometidos contra los derechos humanos y la intervención proactiva a fin de garantizar que no se utiliza ningún financiamiento estadounidense para Israel destinado a promover la ocupación o a apoyar los abusos de los derechos humanos perpetrados contra los palestinos. También pedimos que una ayuda militar tan masiva (a Israel y a otros países de la región también) sea reevaluada en un Oriente Medio que no necesita ser más militarizado.
Por último, instamos a que se ponga fin a las prohibiciones de concesión de visados, a las prohibiciones de entrada de familias y a la congelación de activos impuestos por parte de Estados Unidos a funcionarios selectos de la Corte Penal Internacional, así como a la amenaza de llevar a cabo acciones similares contra otros actores que participan en investigaciones que tienen como objetivo a Israel, Estados Unidos u otros grupos. Del mismo modo, instamos a que se reviertan las políticas de los últimos años dirigidas contra destacados activistas palestinos de derechos humanos como Hanan Ashrawi a los que se les ha negado el visado de entrada a los EE.UU. Acciones como estas llevadas a cabo contra defensores de los derechos humanos y contra quienes investigan las violaciones del derecho internacional socavan los mecanismos de rendición de cuentas en materia de derechos humanos que Estados Unidos debería apoyar

5. Reiterar la posición de Estados Unidos de que los territorios controlados por Israel como resultado de la guerra de 1967, incluidos Jerusalén Este y los Altos del Golán, son territorios ocupados sujetos al derecho internacional y no son partes reconocidas de Israel
Desde la Segunda Guerra Mundial, la prohibición de la adquisición de territorio mediante el uso de la fuerza ha sido un pilar central del derecho internacional. La anexión de un territorio ocupado por una potencia ocupante es una flagrante violación del derecho internacional y Estados Unidos tradicionalmente se ha unido al resto de la comunidad internacional para apoyar este principio. Sin embargo, bajo la Administración Trump, el gobierno de Estados Unidos reconoció la anexión por parte de Israel de los Altos del Golán sirios ocupados y de la Jerusalén Oriental ocupada. La Administración Trump también manifestó su apoyo a la anexión israelí, fuera de un acuerdo negociado, de partes significativas de tierra en Cisjordania. Es imperativo que su administración retroceda en estas posiciones y vuelva a apoyar el derecho internacional así como que responsabilice a Israel por las violaciones de estos principios.
Además, instamos a que garanticen que los productos fabricados en los asentamientos israelíes y en las zonas industriales de los territorios ocupados no puedan ser etiquetados como "Fabricado en Israel".

6. Clarificar que la crítica a Israel, incluido el apoyo a acciones de boicot, desinversión y sanciones, es un discurso protegido y legítimo
Durante los últimos cuatro años se ha realizado un esfuerzo coordinado para prohibir los discursos críticos respecto a Israel y hacer que sea ilegal apoyar acciones de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Se han introducido más de 200 leyes en 40 estados y a nivel federal con el objetivo de prohibir el apoyo al BDS y se han aprobado leyes anti-BDS en 30 estados. Estas leyes se basan ostensible-, aunque erróneamente, en la premisa de que apoyar al BDS es de alguna manera antisemita. Aborrecemos el antisemitismo, pero, no obstante, apoyamos la libertad de expresión y de acción garantizada constitucionalmente de manera que pueda conducir a resultados justos y equitativos. En nuestra calidad de iglesias y organizaciones religiosas, no tenemos una posición consistente o un consenso sobre el BDS, pero muchos de nosotros hemos apoyado boicots y desinversiones en varios momentos de nuestra historia y en el presente, incluidas aquellas campañas diseñadas para proteger los derechos civiles, acabar con el apartheid en Sudáfrica, proteger a los trabajadores agrícolas, mejorar las condiciones de las prisiones, acabar con la contaminación ambiental y oponerse a la construcción de asentamientos israelíes. Pedimos que su administración clarifique que los derechos de los estadounidenses a participar en discursos y acciones críticas con el gobierno de Israel están protegidos constitucionalmente.

Conclusión

Los desafíos que enfrenta su administración son importantes y fomentar cambios tanto en Israel como en Palestina no será una tarea fácil. Sin embargo, los costes que para palestinos e israelíes se generan como consecuencia de la inacción son mucho más significativos, lo cual exige un claro compromiso de cambio por parte de Estados Unidos.

En calidad de iglesias y organizaciones cristianas en los Estados Unidos, les instamos encarecidamente a que sigan participando en esfuerzos honestos, creíbles y serios con palestinos, israelíes, partes regionales y con la comunidad internacional para buscar una paz justa y duradera. Estamos disponibles y estaríamos ansiosos por reunirnos con usted o cualquier miembro de su gabinete para discutir estos puntos más a fondo y compartir nuestras propias experiencias y las de nuestros socios en Israel y Palestina.

Y oramos para que pronto podamos unirnos a ustedes para celebrar una región en la que todos estén en paz y disfruten de sus derechos y libertades sin distinción de raza, etnia o credo.

Alianza de bautistas
Comité de Servicio de Amigos Americanos
Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo)
Iglesia Cristiana Reformada en Norteamérica, Oficina de Justicia Social
Iglesia de los Hermanos, Oficina de Política y Consolidación de la Paz
Servicio Mundial de Iglesias
Iglesias por la paz en Oriente Medio
La Iglesia Episcopal
Iglesia Evangélica Luterana en América
Comité de Amigos de la Legislación Nacional
Oficina de Maryknoll para preocupaciones globales
Comité Central Menonita Oficina de Washington en EE.UU.
Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de EE.UU.
Iglesia Presbiteriana (EE.UU.)
Iglesia reformada en América
Iglesia Unida de Cristo
La Iglesia Metodista Unida - Junta General de Iglesia y Sociedad

 

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