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Derechos palestinos y la “definición” de antisemitismo de la IHRA

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La foto de un archivo tomada el 8 de junio de 2013 muestra a un palestino sosteniendo una pancarta que dice "Boicot, desinversión y sanciones" como parte de una protesta en la aldea de Surif en Cisjordania ocupada, al oeste de Hebrón.

Un grupo de 122 académicos palestinos y árabes, periodistas e intelectuales expresan a continuación sus preocupaciones sobre la definición de antisemitismo de la IHRA.
Nosotros, los abajo firmantes, académicos, periodistas, artistas e intelectuales palestinos y árabes, a través de este manifiesto queremos asentar nuestro punto de vista con respecto a la definición de antisemitismo adoptada por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés) y posicionarnos con respecto a la manera en la que esta definición ha sido aplicada, interpretada y desplegada en varios países de Europa y de América del Norte.
En los últimos años, la lucha contra el antisemitismo ha sido progresivamente instrumentalizada por el gobierno israelí y por sus partidarios en un esfuerzo para deslegitimar la causa palestina y silenciar a los defensores de los derechos de los palestinos, desviando así la necesaria y difícil lucha contra el antisemitismo sirviendo como una agenda amenazadora a esta lucha, y consecuentemente degradarla y desacreditarla.
El antisemitismo debe ser desacreditado y combatido. Independientemente de cualquier pretensión, ninguna expresión de odio hacia los judíos por el mero hecho de ser judíos debe ser tolerada en ningún lugar del mundo. El antisemitismo se manifiesta a través de generalizaciones y estereotipos sobre los judíos, contemplando el poder y el dinero en particular, junto con teorías conspiratorias que se esgrimen contra ellos y la negación del Holocausto. Consideramos que la lucha contra estas actitudes es legítima y necesaria. Del mismo modo creemos que tanto las lecciones aprendidas del Holocausto como las aprendidas de otros genocidios en los tiempos modernos deben formar parte sustancial a la hora de formar y educar a las nuevas generaciones contra todas las formas de prejuicios raciales y odio.
Ahora bien, esta lucha contra el antisemitismo debe abordarse a través de principios básicos para no minimizar su propósito. A través de los “ejemplos” que la propia definición proporciona, la definición de la IHRA fusiona judaísmo con sionismo asumiendo que todos los judíos son sionistas y que el Estado de Israel en su realidad actual encarna la autodeterminación de todos los judíos. No podemos estar más en desacuerdo con esto. La lucha contra el antisemitismo no debería transformarse en una estrategia para deslegitimizar la lucha contra la opresión de los palestinos, la negación de sus derechos y la continua ocupación de su tierra.
Por ello, consideramos los siguientes principios como cruciales en esta cuestión:

1. La lucha contra el antisemitismo debe basarse sobre esta palabra dentro del marco del derecho internacional y de los derechos humanos. Esta lucha debería ser parte de la lucha contra todas las formas de racismo, xenofobia, incluyendo la islamofobia, y el racismo antiárabe y antipalestino. El objetivo de esta lucha es garantizar la libertad y la emancipación de todos los grupos oprimidos. Esta lucha se distorsiona profundamente cuando se centra en la defensa de un Estado opresivo y depredador.

2. Hay una gran diferencia entre que los judíos sean señalados, oprimidos y suprimidos como minoría por regímenes y grupos antisemitas y que se implemente la autodeterminación de la población judía en Palestina/Israel en la forma de un Estado que se cimienta en la exclusión étnica y el expansionismo. El Estado de Israel, en su configuración actual, está basado en un desarraigo de la vasta mayoría de la población autóctona, lo que los palestinos y árabes conocen como La Nakba, y en la subyugación de aquellos nativos que todavía viven en el territorio de la Palestina histórica como ciudadanos de segunda clase o pueblo bajo ocupación, negándole su derecho a la autodeterminación.

3. La “definición” de la IHRA de antisemitismo y las medidas legales relacionadas adoptadas en diversos países han sido extendidas mayoritariamente contra grupos de izquierda y de derechos humanos que apoyan los derechos de los palestinos y la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), dejando de lado la amenaza real que se cierne sobre los judíos provenientes de los movimientos supremacistas blancos de extrema derecha en Europa y Estados Unidos. Representar la campaña de BDS como antisemita es una distorsión flagrante de lo que es fundamentalmente un medio legítimo de lucha no violenta por los derechos de los palestinos.

4. La “definición” aportada por la IHRA de “negar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación, a través de la imputación, por ejemplo, al sostener que la existencia de un Estado de Israel es un empeño racista” resulta anómalo. Esta “definición” no contempla reconocer que, en virtud del derecho internacional, el actual Estado de Israel ha sido una Potencia ocupante durante más de medio siglo, como lo reconocen los gobiernos de los países donde han ratificado la “definición” de la IHRA. Tampoco se molesta siquiera en considerar si este derecho incluye el derecho a crear una mayoría judía mediante la limpieza étnica o si debe equilibrarse con los derechos del pueblo palestino. Además, la “definición” de la IHRA rechaza potencialmente todas las visiones no sionistas del futuro del Estado israelí, lo considera antisemitas, como abogar por un Estado binacional o uno democrático secular que represente a todos sus ciudadanos por igual. El apoyo genuino al principio del derecho de un pueblo a la libre determinación no puede excluir el apoyo al pueblo palestino ni a ningún otro.

5. Creemos que ningún derecho a la autodeterminación debe incluir el derecho a desarraigar a otro pueblo y evitar que regrese a su tierra, o cualquier otro medio de asegurar una mayoría demográfica dentro del Estado. La reivindicación de los palestinos de su derecho a retornar a la tierra de la que ellos mismos, sus padres y abuelos fueron expulsados no puede interpretarse como antisemita. El mero hecho de que estas reivindicaciones creen preocupaciones entre los israelíes no demuestra que sean injustas ni antisemitas. Es un derecho reconocido por el derecho internacional representado en la Resolución 194 de 1948 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

6. Acusar de antisemitismo a cualquiera que considere racista al actual Estado de Israel, a pesar de la discriminación institucional y constitucional en la que se basa, equivale a conceder a Israel una impunidad absoluta. Israel puede, por tanto, deportar a sus ciudadanos palestinos, revocar su ciudadanía o negarles el derecho al voto y seguir siendo inmune a la acusación de racismo. La “definición” de la IHRA y la forma en que se ha implementado prohíben cualquier discusión sobre el Estado de Israel por basarse en la discriminación étnico-religiosa. Por lo tanto, contraviene la justicia elemental y las normas básicas de derechos humanos y el derecho internacional.

7. Creemos que la justicia requiere el pleno apoyo del derecho de los palestinos a la libre determinación, incluyendo el reclamo de poner fin a la ocupación reconocida por la comunidad internacional de sus territorios y las privaciones de los refugiados palestinos de sus tierras y los demás derechos. La supresión de los derechos palestinos en la “definición” de la IHRA defiende el privilegio de los judíos en Palestina en lugar de sus derechos, y la supremacía judía en lugar de la seguridad de los judíos. Creemos, también, que los valores y derechos humanos son indivisibles y que la lucha contra el antisemitismo debe ir de la mano de la lucha en favor de que todos los pueblos y grupos oprimidos puedan vivir en dignidad, y gocen la igualdad y la liberación.

FUENTE: THE GUARDIAN

 

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