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Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo

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Traducción : Jerusalem Declaration (https://jerusalemdeclaration.org/)

La Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo es una herramienta para identificar, confrontar y concienciar sobre el antisemitismo tal y como se manifiesta hoy en día en los países de todo el mundo. Incluye un preámbulo, una definición y un conjunto de 15 directrices que proporcionan una orientación detallada para quienes tratan de reconocer el antisemitismo con el fin de elaborar respuestas. Fue elaborado por un grupo de académicos en los campos de la historia del Holocausto, los estudios judíos y los estudios sobre Oriente Medio para hacer frente a lo que se ha convertido en un reto cada vez mayor: proporcionar una orientación clara para identificar y luchar contra el antisemitismo al tiempo que se protege la libertad de expresión. Cuenta con más de 200 firmantes.

Preámbulo

Nosotros, los abajo firmantes, presentamos la Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo, producto de una iniciativa originada en Jerusalén. Incluimos en nuestro número a académicos internacionales que trabajan en estudios sobre el antisemitismo y campos relacionados, incluidos los estudios sobre los judíos, el Holocausto, Israel, Palestina y Oriente Medio. El texto de la Declaración se ha beneficiado de la consulta con estudiosos del Derecho y miembros de la sociedad civil.

Inspirados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de 1969, la Declaración del Foro Internacional de Estocolmo sobre el Holocausto de 2000 y la Resolución de las Naciones Unidas sobre la Memoria del Holocausto de 2005, sostenemos que, si bien el antisemitismo tiene ciertas características distintivas, la lucha contra él es inseparable de la lucha general contra todas las formas de discriminación racial, étnica, cultural, religiosa y de género.

Conscientes de la persecución histórica de los judíos a lo largo de la historia y de las lecciones universales del Holocausto, y viendo con alarma la reafirmación del antisemitismo por parte de grupos que movilizan el odio y la violencia en la política, la sociedad e Internet, pretendemos ofrecer una definición básica de antisemitismo que se pueda utilizar, concisa e históricamente informada con un conjunto de directrices.

La Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo responde a la «Definición de la IHRA», el documento que fue adoptado por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés) en 2016. Debido a que la Definición de la IHRA no es clara en aspectos clave y está ampliamente abierta a diferentes interpretaciones, ha causado confusión y ha generado controversia, debilitando así la lucha contra el antisemitismo. Teniendo en cuenta que se autodenomina una definición de trabajo, hemos tratado de mejorarla ofreciendo (a) una definición básica más clara y (b) un conjunto coherente de directrices. Esperamos que esto sea útil para el seguimiento y la lucha contra el antisemitismo, así como para fines educativos. Proponemos nuestra Declaración, que no es jurídicamente vinculante, como alternativa a la Definición de la IHRA. Las instituciones que ya han adoptado la Definición de la IHRA pueden utilizar nuestro texto como herramienta para interpretarla.

La definición de la IHRA incluye 11 «ejemplos» de antisemitismo, 7 de los cuales se centran en el Estado de Israel. Aunque esto pone un énfasis excesivo en un ámbito, existe una necesidad generalizada de claridad sobre los límites de la expresión y la acción política legítima en relación con el sionismo, Israel y Palestina. Nuestro objetivo es doble: (1) reforzar la lucha contra el antisemitismo aclarando qué es y cómo se manifiesta, (2) proteger un espacio para un debate abierto sobre la controvertida cuestión del futuro de Israel-Palestina. No todos compartimos las mismas opiniones políticas y no pretendemos promover una agenda política partidista. Determinar que una opinión o acción controvertida no es antisemita no implica ni que la respaldemos ni que no lo hagamos.

Las directrices que se centran en Israel-Palestina (del 6 al 15) deben seguirse de forma conjunta. En general, a la hora de aplicar las directrices, cada una debe leerse a la luz de las demás y siempre teniendo en cuenta el contexto. El contexto puede incluir la intención que hay detrás de una expresión, o un patrón de discurso a lo largo del tiempo, o incluso la identidad del orador, especialmente cuando el tema es Israel o el sionismo. Así, por ejemplo, la hostilidad hacia Israel puede ser una expresión de una animadversión antisemita, o puede ser una reacción a una violación de los derechos humanos, o puede ser la emoción que siente una persona palestina por su experiencia a manos del Estado. En definitiva, es necesario tener criterio y sensibilidad a la hora de aplicar estas directrices a situaciones concretas.

Definición

El antisemitismo es la discriminación, el prejuicio, la hostilidad o la violencia contra los judíos o contra las instituciones judías por el simple hecho de serlo.

Directrices

A. Generales

1.    

Es racista esencializar, es decir, tratar un rasgo de carácter como inherente, o hacer amplias generalizaciones negativas sobre una población determinada. Lo que es cierto del racismo en general es cierto del antisemitismo en particular.

2.    

Lo que es particular en elantisemitismo clásico es la idea de que los judíos están vinculados a las fuerzas del mal. Constituye el núcleo de muchas fantasías antijudías, como la idea de una conspiración judía en la que «los judíos» poseen un poder oculto que utilizan para promover su propia agenda colectiva a expensas de otras personas. Este vínculo entre los judíos y el mal continúa en el presente: en la fantasía de que «los judíos» controlan los gobiernos con una «mano oculta», que son dueños de los bancos, controlan los medios de comunicación, actúan como «un estado dentro del estado» y son responsables de la propagación de enfermedades, como la COVID-19. Todas estas características pueden servir de instrumento para diferentes causas políticas, e incluso antagónicas.

3.    

El antisemitismo puede manifestarse con palabras, imágenes visuales y hechos. Ejemplos de palabras antisemitas son las que dicen que todos los judíos son ricos, intrínsecamente tacaños o antipatriotas. En las caricaturas antisemitas, los judíos suelen ser representados como grotescos, con grandes narices y asociados a la riqueza. Ejemplos de actos antisemitas son: agredir a alguien por ser judío, atacar una sinagoga, pintar esvásticas en tumbas judías o negarse a contratar o ascender a personas por ser judías.

4.    

El antisemitismo puede ser directo o indirecto, explícito o codificado. Por ejemplo, «los Rothschild controlan el mundo»es una afirmación codificada sobre el supuesto poder de «los judíos» sobre los bancos y las finanzas internacionales. Del mismo modo, presentar a Israel como el mal supremo o exagerar groseramente su influencia real puede ser una forma codificada de «racializar»y estigmatizar a los judíos. En muchos casos, identificar el discurso codificado es una cuestión de contexto y de juicio, teniendo en cuenta estas directrices.

5.    

Negar o minimizar el Holocausto al afirmar que el genocidio nazi deliberado de los judíos no tuvo lugar, o que no hubo campos de exterminio o cámaras de gas, o que el número de víctimas fue una fracción del total real, es antisemita.

B. Israel y Palestina: ejemplos que, a primera vista, son antisemitas

6.    

Aplicar al Estado de Israel los símbolos, imágenes y estereotipos negativos del antisemitismo clásico (véanse las directrices 2 y 3).

7.    

Responsabilizar de forma colectiva a los judíos de la conducta de Israel o tratar a los judíos, por el mero hecho de serlo, como agentes de Israel.

8.    

Exigir que las personas, por ser judías, condenen públicamente a Israel o al sionismo, por ejemplo, en una reunión política.

9.    

Asumir que los judíos no israelíes, por el simple hecho de serlo, son necesariamente más leales a Israel que a sus propios países.

10.                      

Negar el derecho de los judíos en el Estado de Israel a existir y prosperar, colectiva e individualmente, como judíos, de acuerdo con el principio de igualdad.

C. Israel y Palestina: ejemplos que, a primera vista, no son antisemitas

(Si esté de acuerdo o no con la opinión o la acción)

11.                      

Apoyar la exigencia palestina de justicia y la plena concesión de sus derechos políticos, nacionales, civiles y humanos, tal y como se recoge en el derecho internacional.

12.                      

Criticar u oponerse al sionismo como forma de nacionalismo, o defender una variedad de acuerdos constitucionales para judíos y palestinos en la zona entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. No es antisemita apoyar acuerdos que concedan plena igualdad a todos los habitantes «entre el río y el mar», ya sea en dos Estados, en un Estado binacional, en un Estado democrático unitario, en un Estado federal o en cualquier otra forma.

13.                      

Crítica basada en pruebas a Israel como Estado. Incluye sus instituciones y principios fundacionales. Asimismo, incluye sus políticas y prácticas, nacionales y extranjeras, como la conducta de Israel en Cisjordania y Gaza, el papel que desempeña Israel en la región o cualquier otra forma en la que, como Estado, influye en los acontecimientos del mundo. No es antisemita señalar la discriminación racial sistemática. En general, las mismas normas de debate que se aplican a otros Estados y a otros conflictos de autodeterminación nacional se aplican en el caso de Israel y Palestina. Por lo tanto, aunque sea polémico, no es antisemita, en sí mismo, comparar a Israel con otros casos históricos, como el colonialismo de asentamientos o el apartheid.

14.                      

El boicot, la desinversión y las sanciones son formas comunes y no violentas de protesta política contra los Estados. En el caso israelí no son, en sí mismas, antisemitas.

15.                      

El discurso político no tiene que ser medido, proporcional, moderado o razonable para estar protegido por el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos o el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y otros instrumentos de derechos humanos. Las críticas que algunos pueden considerar excesivas o polémicas, o que reflejan un «doble rasero», no son, en sí mismas, antisemitas. En general, la línea entre el discurso antisemita y el no antisemita es diferente de la línea entre el discurso irracional y el racional.

Fuente: Jerusalem Declaration (https://jerusalemdeclaration.org/)

Traducido para : la Misión Diplomática de Palestina en España, por (Helena Alcañiz Sobrino)

 

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