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¿Por qué la Unión Europea contribuye a calificar de antisemitismo las críticas a Israel?

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronuncia su primer discurso sobre el estado de la UE en el Parlamento Europeo en Bruselas. 16 de septiembre de 2020. (Parlamento Europeo / CC-BY-4.0)

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronuncia su primer discurso sobre el estado de la UE en el Parlamento Europeo en Bruselas. 16 de septiembre de 2020. (Parlamento Europeo / CC-BY-4.0)

Traducción

¿Por qué la Unión Europea contribuye a calificar de antisemitismo las críticas a Israel?

Al adoptar la definición de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), la Unión Europea (UE) hace el juego a las agendas de los grupos de defensa de Israel que socavan el trabajo de la sociedad civil contra la ocupación.

Ilan Baruch., 19 de abril de 2021

Desde que la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés) adoptó su «definición práctica del antisemitismo» en mayo de 2016, varias organizaciones israelíes, algunas de ellas con supuestos vínculos con el gobierno israelí, han estado promoviendo la definición con el objetivo de desacreditar y socavar el trabajo de la sociedad civil que desafía la ocupación israelí de Palestina.

Una de estas organizaciones es NGO Monitor, que ha sido criticada por señalar las fuentes de financiación de las organizaciones que critican a Israel. Otro es el International Legal Forum (ILF), una red jurídica que se considera que contrarresta la presión internacional contra las políticas del gobierno israelí. Ambas organizaciones han formado parte de una campaña más amplia en los últimos años que ha llevado a la reducción del ámbito cívico para la defensa de los derechos y el activismo sobre Israel y Palestina.

La definición de la IHRA se ha convertido en un proyecto fundamental para estas organizaciones que defienden a Israel. En las últimas semanas, la ILF, por ejemplo, ayudó a organizar una carta abierta de académicos en apoyo a la definición. La definición también ocupa un lugar destacado en el reciente informe del ILF, Antisemitismo y deslegitimación. Dicha organización tiene incluso una página web dedicada a promover un análisis legal que argumenta que la definición «proporciona, por primera vez en la historia (sic), un estándar objetivo para identificar los motivos u objetivos antisemitas detrás de los actos discriminatorios» y para «identificar y entender claramente lo que constituye el antisemitismo».

Sin embargo, la definición de la IHRA no es una norma objetiva. Como han señalado muchos críticos, la definición carece de claridad y delimitación, lo que la hace vulnerable a interpretaciones erróneas y manipulaciones. Aún más susceptibles de ser utilizados de forma arbitraria son los once «ejemplos contemporáneos de antisemitismo» que se adjuntan a la definición de la IHRA, siete de los cuales se refieren a Israel.

Estos ejemplos relacionados con Israel parecen ser una de las principales razones por las que grupos como la ILF promueven tan ávidamente la definición de la IHRA. De hecho, la ILF no trata la definición de la IHRA como una declaración simbólica, sino que quiere que se aplique en la práctica por los organismos y funcionarios gubernamentales, incluida la policía, los fiscales y los jueces.

Puesta en práctica de la definición

Lamentablemente, la Comisión Europea hizo el juego a las agendas de la ILF y de NGO Monitor cuando, el 7 de enero de 2021, publicó un «Manual para el uso práctico de la definición de antisemitismo de la IHRA». El manual representa un ambicioso plan de acción para la puesta en práctica y el afianzamiento de la definición de la IHRA en múltiples ámbitos de actuación, desde la educación hasta la justicia y la financiación de la sociedad civil.

Una coalición de ONG belgas progresistas, sindicatos y grupos de solidaridad, llamada 11.11.11, respondió con un útil e informativo documento en el que se plantean ocho preocupaciones sobre este manual, algunas de las cuales se resumen a continuación.

Aunque el manual se publicó con el logotipo oficial de la Comisión Europea, en realidad fue redactado por la Federación de Centros de Investigación e Información de Antisemitismo (RIAS, por sus siglas en inglés), un organismo financiado por el zar del antisemitismo de Alemania, el Dr. Felix Klein, que depende del Ministerio del Interior del país. Klein ha sido un impulsor en Alemania de la instrumentalización política de la lucha contra el antisemitismo, especialmente contra los grupos que apoyan el movimiento Boicot, Desinversiones, Sanciones (BDS), lo que ha dado lugar a peticiones de dimisión.

Según el manual, la RIAS se ha basado en una serie de partes interesadas por motivos políticos para elaborar su contenido. Uno de los colaboradores de la lista es el director de asuntos gubernamentales del Centro Simon Wiesenthal, que publica una lista anual de los «10 peores acontecimientos antisemitas».

En varias ediciones de esta lista han aparecido hechos con poca relación con el antisemitismo. Por ejemplo, en 2015, el Centro Wiesenthal incluyó a la Unión Europea en la lista de antisemitas por su decisión de etiquetar los productos de los asentamientos israelíes. En 2016, Francia fue incluida en la lista por la misma razón. En 2018, el centro catalogó a un banco alemán como antisemita por albergar la cuenta de un grupo judío que apoya el BDS. En 2019, calificó de antisemita al embajador de Alemania en la ONU, Christoph Heusgen, tras sus críticas a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Entre los otros colaboradores del manual, se encuentra el presidente de la junta directiva del Instituto Internacional para la Educación y la Investigación sobre el Antisemitismo (IIBSA, por sus siglas en inglés). Se trata de una organización alemana que publicó un informe en 2018 enmarcando el movimiento BDS como antisemita.

Curiosamente, el manual de la Comisión Europea no menciona el BDS por su nombre. Sin embargo, promueve como «ejemplos de buenas prácticas» dos resoluciones aprobadas por los parlamentos francés y austriaco que asocian el BDS con el antisemitismo. Convenientemente para sus autores, el manual no hace referencia a la histórica sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de junio de 2020 que afirma que el BDS posee libertad de expresión.

La ambigüedad del manual va más allá del BDS. En ninguna parte se reconoce la creciente preocupación por la definición de la IHRA y la forma en que se está instrumentalizando, tal y como han expresado numerosos académicos y organizaciones de la sociedad civil, incluidos los grupos de libertades civiles. Incluso Kenneth Stern, el principal redactor de la definición de la IHRA, se ha manifestado en contra de la instrumentalización de la definición para socavar la libertad de expresión, especialmente en las universidades.

Repercusiones de gran alcance

Los efectos del manual de la Comisión Europea pueden tener consecuencias reales y prácticas para quienes defienden los derechos de los palestinos y critican la política israelí. En primer lugar, facilita la agenda del ILF para atribuir un efecto cuasi legal a la definición de la IHRA, incluyendo sus ejemplos relacionados con Israel. Aunque el manual reconoce que la definición«no es jurídicamente vinculante», pide a las autoridades policiales que utilicen la definición para identificar, registrar, analizar y clasificar los delitos antisemitas, y que añadan «referencias» a la definición de la IHRA en la legislación sobre delitos de odio o la legislación contra el antisemitismo».

En segundo lugar, el manual sirve a la campaña en curso de NGO Monitor para socavar la financiación internacional de las ONG que critican y desafían al gobierno israelí. Propone que los gobiernos y los actores internacionales introduzcan una condicionalidad en su financiación basada en la definición de la IHRA, sugiriendo que «las iniciativas y organizaciones que basan sus acciones en la [definición]» deberían tener prioridad para recibir apoyo financiero. El manual también recomienda que los gobiernos y los actores internacionales utilicen la definición como «mecanismo de control para evitar la financiación de grupos y proyectos antisemitas», es decir, para excluir a los grupos o proyectos que se consideren que violan la definición de la IHRA, según la interpretación política.

En este contexto, el manual trata los «ejemplos contemporáneos de antisemitismo» como parte integrante de la definición de la IHRA. Contradice las anteriores declaraciones de la UE, en las que los ejemplos se omitían deliberadamente. Ahora, como en el manual están incluidos, sus recomendaciones políticas para las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y sobre la condicionalidad de la financiación se extienden a los ejemplos relacionados con Israel que se adjuntan a la definición. Esto podría tener repercusiones de gran alcance.

NGO Monitor no ha tardado en aprovechar la oportunidad que le brindaba el manual. Apenas 18 días después de que la Comisión Europea publicara el documento, NGO Monitor publicó un documento político titulado Implementación de la definición de antisemitismo de la IHRA para la financiación de las ONG.

Esto revela hasta qué punto la Unión Europea se ha enredado con actores y agendas que están armando la definición de la IHRA por distintos motivos a la lucha contra el antisemitismo. Esto es especialmente preocupante en un momento en el que el gobierno israelí está acusando a la Corte Penal Internacional de antisemitismo por pretender investigar los presuntos crímenes de guerra cometidos en los territorios ocupados. Como es lógico, ese mismo gobierno israelí ha acogido con satisfacción el manual de la Comisión Europea para hacer de la definición de la IHRA «un instrumento central» en la lucha contra el antisemitismo.

Fuente: +972 Magazine (https://www.972mag.com/ihra-ngo-monitor-ilf-european-union/)

Traducido para la  Misión Diplomática de Palestina en España por Helena Alcañiz Sobrino.

 

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